miércoles, 4 de julio de 2018

No Es Importante Intervenir, Lo Nuestro es Tramitar y Otras Pérdidas de Sentido

La compañera Cristina @crisramonca escribió en twiter el pasado  29 jun.: "¿Y si los y las trabajadores sociales saliéramos de nuestra zona de confort con coraje y valentía a defender de Verdad a tantas personas que están sufriendo con la Renta Mínima? No nos honramos si no pasamos de la quejorrea a la acción"

Lo cierto es que comparto plenamente su afirmación y su llamada a la acción. Ese inconformismo estructural que asumimos las personas comprometidas con procesos de cambio podemos hacerla extensiva más allá de la Renta Mínima.

 Por otra parte el 2 de julio ha habido un interesante hilo sobre la cuestión que "provocó" Fantoba  @FantovaFernando (http://fantova.net/?p=2306) y en este otro enlace: https://twitter.com/nachosantas/status/1014014442768621568 con intervenciones de @NFustier,  de  @estersarquella, de @hendrix_bcn, @nachosantas, de @NavarroLlobre o  de @mimanro con quienes me siento indentificado con la mayoría de sus comentarios.

Vayamos a la entrada del blog. Más allá de la distinción organizativa que propone Fernando en la entrada señalada llevo un tiempo reflexionando con el tema del "excesivo" tiempo que dedicamos a la gestión. También he llegado a la conclusión de que muchas distinciones son necesarias a distintos niveles, normalmente para poder organizar una realidad que en la experiencia real no las tiene pero que los profesionales tanto de la atención directa, como de la coordinación, formadores, consultores o impulsores de politicas sociales las necesitamos para manejarnos. Todas ellas deben confluir en garantizar la atención más adecuada a las personas.

La gestión ¿forma parte de los servicios sociales, incluso de la atención primaria?, claro: gestión para la ciudadanía como acceso exclusivo a derechos o servicios, gestión de la entidad por ejemplo como acceso a financiación adicional para desarrollo de recursos (empleo social protegido, programas de salud, prevención de adicciones, grupos de autoayuda, obras sociales de diferentes entidades y fundaciones, etc), gestión de personal interno, gestionar la innvoación, etc.

En definitiva, gestionar es hacer cosas para conseguir o resolver cosas, tiene que ver con coordinar, organizar, establecer direcciones con un sentido de avance que aparece en el espacio al transitar entre las razones y los objetivos que queremos alcanzar y donde cobra especial importancia la descripción del cómo hacemos las cosas -procedimientos, modelos- para evaluarlo e introducir cambios si procede. Tras este preámbulo quería compartir esta experiencia aprovechando el twit de Cristina:

Excelente la invitación, la idea de salir de la zona de confort y de la "quejorrea". ¿Pero "defender a"? me inclino más por "trabajar en, con y para" y sobre los porqués: motivación al cambio.

En el servicio donde trabajo estamos tratando de introducir dos cambios (entre otros), pequeños pero de calado. El sistema anterior de almacenaje de información era por programas, atribuido cada uno a una profesional responsable. Esto tiene el riesgo de que parcializa intervenciones en las que cada cual asume su parte sin un sentido integral ¿No es más lógico organizarla por familias o personas y ver qué se está trabajando desde cada programa? Esto ofrece una continuidad en la atención al compartir la información en torno a la persona dando pie a contrastarla en el equipo. Permite que emerjan nuevas acciones a partir de ello. Así, cambiamos el sistema de expedientes teniendo como referencia el número que da el SIUSS y es común a todos -el problema es que esto funciona a nivel local y una familia puede tener distintos números según las zonas básicas donde ha vivido-. El proceso fue:

  1. Unificar toda la documentación en torno a un único número de expediente (SIUSS)
  2. Crear una carpeta en red denominada Expedientes a disposición de todas las profesionales del Servicio.
  3. Creamos una plantilla con el número de expediente del SIUSS y dentro de ella 4 subcarpetas: Acogida, Autovalimiento, Incorporación Social, Infancia y Familia.
  4. Cada vez que cogíamos un expediente abríamos una carpeta en soporte electrónico y escaneábamos la documentación que habíamos tratado. Poco a poco y sin mayor esfuerzo todo va estando en soporte electrónico y documentación como: DNI, empadronamientos, abonos por transferencia etc. no se le vuelve a pedir si está en nuestro poder -ahora tenemos que incorporar la firma del "consentimiento informado" para gestionar esa documentación, estamos en ello-.
  5. Disponibilidad inmediata de la documentación por parte de los profesionales y desde cualquiera de las 12 entidades locales que atendemos. Creamos un servidor para la entidad.

Este paso fue previo para llega al otro cambio  que parte de la hipótesis: "para poder intervenir con mayor intensidad en los casos que lo precisen, necesitamos descargar tiempo de las tramitaciones". Estamos trabajando en un sistema de "citas exprés"  de no más de 10 minutos para solicitar ayudas en exclusiva cuando no se precisa intervención. La atención inicial puede ser bien por vía telemática, telefónica o presencial, la idea es ganar 20' en cada una. Esto por una estimación de unas 6 citas por 4 días a la semana. El objetivo es descargar 8 horas semanales (veremos en 3 meses que % conseguimos) dedicadas a tramitaciones para aprovecharlas para intervenciones.

Somos cuatro profesionales (atención directa individual, grupal y comunitaria) con dinámicas de trabajo diferente. Introduzco otra hipótesis. En un servicio de atención primaria los profesionales que intervenimos por personas si conocieramos los principales recursos que pueden ayudar en su proceso de cambio el vínculo profesional y la calidad de vida de estas personas mejorarían.

Recuperada de un twuit de María José Calvo‏ @Mariajoseopt el 14-6-18
Proceso cita rápida:
1. Definir las citas expres y comentar a los técnicos y políticos de las ventajas esperadas con su implantación.
2. Concretar las principales ayudas que se tramitan en el Servicio Social y específicas de nuestro sistema (recogidas en la cartera). Es un trabajo de equipo.
3. Ordenar listado por orden de mayor número de tramitaciones a menor. Incluir que envíamos a otros sistemas (seguridad social, salud, empresas privadas -bonos sociales, etc.), esto da para otro debate ¿os imaginais que la Seguridad Social, los servicios de empleo, o Iberdrola recogieran una tramitación de Renta Garantizada, por ejemplo, y luego tuvieran que pedir una cita en nuestro servicio para traernosla? suena a barbaridad ¿verdad?, en mi opinión esto está pasando.
4. Elaborar un documento que recoja el nombre de la ayuda, su definición, el enlace donde está disponible, la población a la que se dirige y la documentación necesaria. Si alguien quiere el documento no tiene más que pedirlo. Ya hemos detectado un elemento de mejora: indicar donde conseguir cada documento solicitado.
5. Crear una carpeta en la red, disponible para todos los profesionales que damos cita, con el nombre de "citas exprex" donde incluyamos cada documento que defina la ayuda (para citarlo poner un número y su correlativo sería la solicitud: por ejemplo "1.Valoración dependencia" y "2. Valoración dependencia Solicitud "). Esto incluye un subproceso de creacción de esa documentación.
6. Aplicar la propuesta con citas presenciales o no presenciales via telemática (wasap, mail u otros)

¿Nos puedes ayudar? ¿tienes alguna idea para mejorar en este sentido?



miércoles, 13 de junio de 2018

8 Cuestiones por las que Existe el Servicio de Atención a Domicilio y la Intervención Social

Depués de unos meses especialmente intensos, cargados de problemas, dificultades y limitaciones. Esas épocas que te hacen dudar y supervisar tu trayectoria, donde miras más la parte vacia de la botella y olvidas la llena.


Necesitaba una entrada con reconocimiento para el equipo que coordino. Yno se si por el karma, como en la serie "Me llamo Earl" o por nuestro trabajo esto llevo en forma de reconocimiento ante una pérdida

Carta de una familia:

Estimadas personas que trabajáis en el Servicio Social de Base de Allo,

Los hijos de Celes y José queremos daros las gracias por vuestra aportación a la felicidad y el bienestar de nuestros padres en todos estos años en que les habéis prestado vuestro servicio de atención a domicilio.

Cada uno de vosotros, con vuestro trabajo, estáis contribuyendo para que las personas mayores tengan una vida digna y puedan seguir viviendo en sus hogares.

Todos sois importantes independientemente de la tarea que realicéis.

¡Gracias por todo el amor que les habéis dado!

Tanto José como Celes han podido vivir sus últimos años de vida en su casa, rodeados de las personas queridas y con una calidad de vida notable, gracias a vuestro apoyo.

Sin vosotros no hubiera sido posible que el atardecer de su vida tuviera unos colores tan bonitos. Habéis puesto matices de cariño, limpieza, amabilidad, orden, alegría, estima,…

Esperamos que sigáis prestando vuestros servicios con entusiasmo y con la seguridad de que estáis colaborando en hacer un mundo mejor.

¡¡GRACIAS DE CORAZÓN!!

Con cariño:

José Luis, Mª José Y Mª Carmen"

O esta otra que llegó una semana después de un matrimonio al que también atendimos y ya han fallecido:

"Soy la hija de xxx e xxx, el viernes falleció el papáº, y como estamos tan agradecidos de como ayudaste en todos los aspectos a  los papas y a nosotros, queremos en nombre de los tres y de ellos enviaros un fortísimo abrazo a ti  y todo tu equipo, siempre has atendido todas nuestras llamadas y preocupaciones con tanto cariño que en esta familia siempre tendrás un huequico en nuestro corazón. GRACIAS, Y UN ABRAZO PARA TODOS"

Esto tipo de reconocimientos suponen un impulso al trabajo, especialmente al equipo en su conjunto y a la motivación particular de sus integrantes. Sin embargo, exige un fuerte compromiso con las personas. Ese trato a la usuaria, a la cliente (usuarios somos cuando usamos, clientes cuando pagamos y en el SAD pagan una tasa), en definitiva a la ciudadanía con dificultades con la que acordamos cubrir una parte de ellas. Curiosamente estos agradecimientos parecen más relacionados con la atención más allá de la necesidad, más conectada a la demanda, aunque no llegamos a cubrirla al 100 % en atención directa por una cuestión de horarios.

Ahora bien, esta implicación requiere de una gestión eficaz y efiente no exenta de errores, unos pequeños y otros mayores que suponen una queja fuerte de la familia, normalmente con razón. Quienes gestionamos el SAD, sabemos la cantidad de cambios que exige para tratar de atender las necesidades. En un servicio pequeño como el nuestro donde anualmente atendemos a unas 60 familias, operan más de 300 datos semanales sólo en la gestión de la atención directa, a parte la propia intervención social, aquí es difícil contar todo lo que opera. Por lo tanto, es un servicio flexible que trata de adaptarse a las peculiaridades de cada caso, tanto de clientas externas (personas atendidas y familias) como de clientas internas (compañeras de trabajo), ambas demuestran cierto grado de flexibildad.

Es preciso tener activos mecanismos de evaluación continua, es muy útil la triangulación, las revisiones de un mismo hecho desde tres puntos diferentes (por ejemplo en la facturación: revisa la propia trabajadora que realizar el trabajo y anota la hora de atención, la responsable que organiza los turnos y verifica su cumplimiento, la administrativo que la repasa y por último la persona que paga que revisa su factura. Son tres puntos, más la comprobación.).

La autocrítica es una sana constumbre. Aun y todo, debo reconocer que al final del año se producen errores. En computo diario, algunos de los detectados suponen un 7 %, esos mismos en computo semanal un 1,4 % y en computo anual es casi inapreciable.... salvo para la persona que lo ha sufrido. A quien le toca no lo olvida y es una crítica que debemos asumir y , a veces, deja marcada la atención del servicio ¿justo?, no lo sé, pero es real. Hay que ser humilde, pedir disculpas e intertar evitar que vuelva a ocurrir aplicando mecanismos de supervisión continua y evluaciones periódicas.

Envio este post después de un mes de trabajo intenso, duro, con fuertes implicaciones personales y profesionales. Lo dedico a todas las profesiones que nos dedicamos a la intervención social, dentro de nuestras limitaciones debemos reconocer que hacemos un gran trabajo con nuestro compromiso de seguir mejorándolo.



viernes, 11 de mayo de 2018

Del Escrito Científico a la Exposición Pública: Storytelling para la Intervención Social


Hablar en público parece algo natural pero... 

En mi experiencia, una buena presentación pública -incluyo las acciones formativas- conlleva un trabajo detrás que sólo sabe quien hace la exposición.

Aprovechando la preparación para unas jornadas seguí la pista a cómo se hace esto, cuál es el proceso que suelo llevar y su resultado. Esto de seguir la pista, la autobservación es algo útil en la intervención social, sobre todo cuando surgen esas sensaciones relativamente familiares que asociamos a la intuición y que es preciso verificar.

En el proceso que nos ocupa, en primer lugar hay que pensar sobre cuál será el contenido que queremos incluir de todo lo que sabemos. Seguidamente escribes un pequeño guión (en textos científicos lo formal es fundamental: título, introducción, metodología, resultados, discusión y conclusiones, bibliografía. Cuando tienes el contenido un buen consejo es escribir qué sabes del tema, releerlo y ver qué falta, pero cada uno tiene sus estilo. Mediante revisión sistemática, o la que sea, analizas la bibliografía y vas dando cuerpo y fundamento al texto científico rellenando los huecos. Os dejo en enlace de un MOOC gratuito y sus videos, sobre escritura académica.
A continuación preparas la presentación: ppt, prezi, etc. Haces un esfuerzo para sintetizar el texto y darle un punto más ligero y con cierta estética. En este contexto normalmente lo formal suele ser el tiempo de exposición. Para 10 minutos no más de 10 diapositivas incluyendo la inicial. Prácticamente a una diapositiva por minuto. Es mejor pocoas ideas y claras que demasiado contenido, pero esto también depende del público al que te vayas a dirigir y el contexto, no es lo mismo una reunión par presentar propuestas y defenderlas que una simplre exposición.

En resumen:
  1. Redactar el texto científico (en principio lo había colgado, pero probablemente lo mande a alguna revista y por aquello de la originalidad en las publicaciones, de momento no lo cuelgo aquí; mis disculpas).
  2. Preparar el soporte de la comunicación oral
  3. Construir una historia (Storytelling) 
  4. Ensallarla, grabarse. Verla es un buen ejercicio donde normalmente te sientes entre ridículo y divertido.
  5. Presentación pública que incluya un estado de ánimo para compartir donde dejamos fluir las emociones de manera controlada (volumen, tono, ritmo, velocidad, pausas, etc.).

 

Una comunicación puede suponer resumir, en este caso,   3,5 años de trabajo en 3500 palabras, unos 18 folios por una cara. Todo ello para 10 minutos de exposición pública. Tela !!!!!!

Este es el relato que he preparado sobre una experiencia que empezó a mediados de 2013 y terminó en enero de 2017.... la primera parte. El proyecto todavía continua quizá hasta ¿2020?

En primer lugar debo aclarar que mi formación es como Educador y Trabajador Social, entiendo la intervención social como un proceso educativo en el que las partes se encuentran, reconocen y comprometen en el cambio de una situación.

Voy a hacer una breve descripción del proceso de testeo que realizamos con un grupo de profesoniales para ver la validez aparente de un instrumento de valoración social que precisamente permite el encuentro y el reconocimiento.

En el espacio sociosanitario en Navarra, allá por el año 2013 nos convocaron a un grupo de trabajo en Atención Domiciliaria. En las primeras sesiones nos dimos cuenta que carecíamos de instrumentos comunes para realizar valoraciones sociales en Atención Primaria de Servicios Sociales y de Salud. ¡ Pues hay que crear uno ! y como pensábamos que era posible nos pusimos y en ello continuo, ahora en el doctorado para tratar de darle mayor rigor. Traducido al idioma científico, para intentar validarlo.
La primera pregunta que surgió fue ¿qué información recogemos para conocer a la persona, su realidad y cómo?.... continua la discusión del dónde y del cómo: ¿lo hacemos en la oficina, en su casa, con la persona delante o no? .
En este contexto nos planteamos crear un instrumento específico de valoración que permitiera realizar una recogida sistemática de información para orientar la intervención, donde todos los profesionales de lo social utilizáramos un lenguaje común.
Dicho así, parece sencillo pero ¿cómo hacerlo? Fue y está siendo un camino de exploración apasionante que requiere constancia y mucho esfuerzo.
Revisamos más de 1700 ítems de documentos como el instrumento para el diagnóstico social del Gobierno Vasco, el cuestionario de FOESSA y de Barber, la CIF, índices como el de Barthel, Lawton, Katz, las escalas de Yesavage, Zarit y la de recursos sociales de la OARS, la GENCAT y la FUMAT sobre calidad de vida y dos normas: una de rango autonómico la Orden Foral 3/2010 que recoge el  baremo de valoración de la situación familiar para el acceso a plazas residenciales y el Real Decreto 174/2011, de 11 de febrero, por el que se aprueba el baremo de valoración de la situación de dependencia. He revisado unos 480 documentos más, de momento. Con todo esto creamos la versión 1 de la escala de valoración social con 87 ítems -con puntuaciones diferentes entre 0 y 23 puntos según los ítems- divididos en 9 dimensiones.

Ya teníamos un producto pero ¿funciona?

Con la colaboración del Departamento de Derechos Sociales, de Salud y de las Entidades Locales contactamos con 20 Trabajadoras Sociales -10 de Servicios Sociales (EELL) y 10 de Salud-. Les convocamos a una reunión. Llego el día del testeo y nos reunimos con las 17 profesionales que acudieron para contarles el proceso y nuestra petición: aplicación de la escala en 60 ocasiones a casos que ya conocieran: 20 con impresión diagnóstica leve y 20 grave, a estos últimos se lo debían pasar dos veces con un intervalo mínimo de 4 semanas sin intervención. Para ello les dimos un plazo de 3 meses que luego ampliamos a cuatro.
Para una aplicación en condiciones similares les pedimos que la pasaran en visita domiciliaria, les recordamos que era un instrumento de recogida de información, no un cuestionario, y que la observación, además de la vista, exige tener activos otros sentidos como el olfato, el oído y cuestiones kinestésicas. También les pedimos que ponderaran las dimensiones según la importancia para la vida cotidiana.

Estábamos interesados en conocer la validez aparente con un sencillo análisis estadístico de las medidas de tendencia central, de los comentarios y propuestas de mejora de las participantes .
Una vez nos hicieron llegar los casos sólo fue posible analizar 47, tres porque estaban en papel y desconocíamos de qué servicio lo enviaron y otros porque tenían errores que no permitían su análisis.
Lo primero que me sorprendió, hablo en singular porque está parte la realice en solitario, fueron las puntuaciones. Sobre un máximo de 211 puntos, el caso más grave ¡ sólo alcanzó 148 ! la afectación máxima estaba al 70 %. La más baja 19 y la mediana  de todos los casos era 89 puntos. ¿Esto por qué?, entramos en el terreno de la especulación o la hipótesis. Ahora no hay tiempo para ello pero sería un buen elemento de análisis.
En lo que se refiere al retest, en la aplicación al mismo caso grave con un intervalo de tiempo superior a cuatro semanas la media de diferencia de las puntuaciones fue de 1,92, bastante similares. En ese momento no estimamos oportuno calcular el Alfa de Cronbach para ver la consistencia interna, ni índices de correlación para comprobar su estabilidad, lo dejamos para más adelante. Sin embargo, había dos casos que presentaban diferencias de 12 y 28 puntos respectivamente y esto ¿por qué? (otra vez), se supone que no hubo intervención y que la situación no había variado de forma significativa, aunque el propio ciclo vital puede provocar empeoramientos significativos. Al continuar con la revisión bibliográfica vi que con un intervalo de dos semanas en el retest hubiera sido suficiente. Es lo que estoy utilizando ahora.
Este análisis nos permitió crear la versión 2 de la escala en un excel con 12 hojas, una por cada una de las 9 dimensiones que contienen 69 ítems (130 puntos), 4 sólo informativos. Cada uno de ellos se puntúan entre:

0 - Indica una situación adecuada

1 - Se detecta dificultad y

2 - Falta de desempeño o grave dificultad.

La primera hoja excel contiene la identificación del caso, del servicio y el profesional que la realiza y una valoración global. Otra hoja presenta los resultados por afectación según dimensiones. En la versión beta la última hoja recoge los resultados de cada ítem que puntúa para facilitar el posterior análisis estadístico.
Con su aplicación obtenemos una valoración integral con una conclusión diagnóstica  y 9 valoraciones parciales, una por cada dimensión. Esto último ayuda en la toma de decisiones para valorar con la persona o familia por dónde empezamos la intervención. Aquí está la cuestión del reconocimiento.

Creamos un instrumento de valoración social que nos permitía conocer las necesidades, pero también las capacidades donde apoyar nuestra intervención. Esto es importante, habitualmente sólo nos centramos en las carencias, las dificultades, olvidando las potencialidades y recursos de las personas que atendemos.

Permite, con un lenguaje común, objetivar y homogeneizar los criterios de evaluación facilitando la elaboración de informes.

La valoración por áreas facilita acordar con la persona o familia por dónde comenzamos la intervención (priorización). Además el análisis de su aplicación continuada aportará datos para planificaciones estratégicas a partir de la evidencia.

También se presentan algunas dificultades. Para una aplicación generalizada y su posterior estudio se precisa una base de datos común y compartida por todos los y las profesionales que la apliquen y el acceso del investigador/es si se quiere completar la validación.

Una de las críticas es que no incluimos la parte laboral, para el tipo de población que se diseño (personas con dificultades de autovalimiento que viven en su domicilio, dependientes o incluidas en programas de crónicos) no lo estimamos relevante. La medía de edad de las personas que he valorado no la he calculado todavía pero probablemente supere los 80 años. Sin embargo, hemos visto que en discapacidad y enfermedad mental si es importante.  Ahora bien, el objeto de los Servicios Sociales  ¿es buscar un empleo?, hay servicios específicos para eso. Nuestra parte está, en todo caso, en la parte relacional, en la disposión personal ante la vida y las diferentes dimensiones presentadas. En definitiva, en la parte del ámbito personal se recogen aspectos que ayudar a trabajar la incorporación sociolaboral.

En relación a su aplicación tengo una duda fundamental: ¿debemos hacer una aplicación inicial completa con cierta rapidez para hacernos una idea  general de la situación social o una aplicación secuencial en varias entrevistas?

En esto sigo, ahora comprobando la fiabilidad del instrumento con un test-retest para valorar la estabilidad, la constancia de las respuestas y la armonía interjueces para la concordancia entre observadores.

VALORACIÓN: he expuesto la comunicación en un leguaje más informal que lo académico e incluyendo ejemplos. Me he extendido a 27 minutos, el tiempo máximo recomendado eran 20 minutos, un fallo, hay que mirar el reloj (puede ser muy útil aliarte con alguien del público y que, por ejemplo, tosa cuandote falten cinco minutos para acabar, me he dejado llevar por el entusiasmo). El tema a tratar le ha gustado a todos los presentes. La critica más fuerte de los profes ha sido la informalidad, lo asumo. Mis compañeros y compañeras me han animado y me han dicho que les ha gustado mi estilo de exposición. Para gustos los colores.

viernes, 20 de abril de 2018

SERVICIOS SOCIALES, ¿CHICOS Y CHICAS PARA TODO?

¿Qué debemos atender desde los servicios sociales de atención primaria?

He tenido la oportunidad de leer la Resolución del Defensor del Pueblo. La cuestión es sobre una ayuda del Servicio Navarro de Empleo-Nafar Lansare para personas trabajadoras autónomas con el objetivo de favorecer la conciliación de la vida laboral, personal y familiar. En mi opinión, ajena al sistema de Servicios Sociales y de la que nadie nos ha informado.

Me preocupa sobremanera la idea generalista de que aquí, en Servicios Sociales de Atención Primaria, cabe todo. Esto nos aleja de un sistema y nos convierte en un nivel, dedicando profesionales cualificados a realizar gestiones puramente burocráticas y encima de otras entidades.
El defensor del pueblo, citando el artículo 29 de la Ley Foral 15/06 de Servicios Sociales, nos reconoce como la unidad básica del sistema público de servicios sociales y su puerta de acceso, el nivel más próximo a los destinatarios y a los ámbitos familiar y social. Alude también al artículo 30 de dicha Ley que establece entre las funciones de los Servicios Sociales de Base la de: c) Facilitar a la ciudadanía el acceso a las prestaciones del sistema de servicios sociales y al resto de sistemas de protección social. Entiendo que para facilitar (informar y orientar) es suficiente con derivar a la entidad correspondiente que gestiona la ayuda (abajo indico el artículo referido de la Ley 39/15, 53.b).

Interpreta el Defensor del Pueblo de acuerdo al artículo 53, letra f), de la Ley 39/2015, de 1 de octubre, del Procedimiento Administrativo Común de las Administraciones Públicas que como Servicios Sociales de Base, debemos garantizar el derecho de la ciudadanía a obtener información y orientación acerca de los requisitos jurídicos o técnicos que las disposiciones vigentes impongan a los proyectos, actuaciones o solicitudes que se propongan realizar. Pero obvia el apartado b) del mismo artículo que refiere a identificar a las autoridades y al personal al servicio de las Administraciones Públicas bajo cuya responsabilidad se tramiten los procedimiento,s en este caso
correspondiente al Servicio Navarro de Empleo.
Destacar que a Servicios Sociales no se nos informa de las ayudas de todos los sistemas de protección social, ni tenemos acceso a la intranet, ni hay establecido un sistema de avisos, ni de contraste de datos, etc. más allá de la web de servicios sociales a la que tenemos acceso cuya función no es la de informar a la ciudadanía.
La información sobre ayudas, el acceso es  igual que para el resto de la población en general. Entiendo que lo señalado podría ser responsabilidad nuestra en procesos de acompañamiento social para personas en situación de exclusión o riesgo de estarlo con las que se lleve a cabo un proceso de intervención social y se recoja en el plan de caso. En contra de lo que indica la resolución sobre la responsabilidad de informar de todas las ayudas de todos los sistemas de protección social ¿un médico tendría que informar y facilitar el acceso a todos los tratamientos y ayudas médicas? ¿un profesor debería informar y facilitar el acceso a todas las formaciones? ¿un arquitecto de una oficina pública de urbanismo debería informar sobre todas las ayudas y facilitar el acceso a ellas?.

Hagamos uso de la sensatez, la Ley Foral de Servicios Sociales se refiere en su exposición de motivos a una “definición conceptual y configuración de un sistema de servicios sociales, a su ordenación, estructuración y financiación, a la tipificación de las prestaciones, a la delimitación de competencias y a la necesaria coordinación de todos los agentes implicados”, a vez que reconoce la universalidad en el acceso a los SERVICIOS SOCIALES, siendo este el espíritu de la norma que lo circunscribe a ello y no a una lectura tan generalista de acceso a TODOS LOS SISTEMAS DE PROTECCIÓN, es imposible de cumplir con el personal actual en atención primaria!!!!

Defiendo la idea de un sistema de servicios sociales superando el funcionamiento como nivel donde parece, esto empieza a ser una exigencia social provocadora de conflictos, que debemos atender todo lo que se descuelga del resto de sistemas (Seg. Soc, Empleo, educación, sanidad, etc.). En mi opinión es una barbaridad que tengamos que manejar las 140 prestaciones de nuestra cartera y además todas las del resto de sistemas de protección. Sin ir más lejos los bonos sociales de empresas eléctricos privadas han supuesto durante los tres últimos meses del año (en mi servicio) un aumento superior al 17 % de las citas con el mismo personal. Esto limita el tiempo de intervención para situaciones de exclusión social, de dependencia, etc. haciendo que aumente la lista de espera, nos hace más lentos para atender  nuestro objeto: la intervención social y parafraseando a Pedro Celiméndiz "a ayudar, que es más que dar ayudas".

Somos parte de una profesión, de un sistema con un encargo confuso y cada vez más amplio o ¿una ventanilla única para dispensar ayudas?. Me hubiera gustado sentir el apoyo de Departamento de Derechos Sociales un posicionamiento claro al respecto en el sentido de aclaración del objeto y funciones de los Servicios Sociales de Base.



martes, 3 de abril de 2018

Dependencia: tramitar o intervenir. Primero derechos

En la actualidad la dependencia genera una serie de derechos para las personas que se encuentran en un "estado de carácter permanente de falta de autonomía física, mental, intelectual o sensorial y necesitan la atención o ayuda de otras personas para realizar actividades básicas de la vida diaria o, en el caso de las personas con discapacidad intelectual o enfermedad mental, de otros apoyos para su autonomía personal" (artículo 2.2 de la Ley 39/06). 
Se puede criticar la disminución de algunas prestaciones, la artificial incompatibilidad relacionada con cuestiones de ahorro y no de organizar el continuo de cuidados de  la persona en esa situación. La siguiente entrada gira en torno a la idea de porque y para que valorarla desde Atención Primaria. Incluye la descripción de un proceso  que ayuda en el acceso al derecho al proponer una prevaloración e iniciar la intervención social, crear el vínculo necesario para ello. También permite realizar cierto cribado.

Porque valorar la dependencia

La respuesta al encabezado es simple: por que desconocemos la capacidad de autonomía de la persona en cuestión y tenemos una sospecha de que precisa de apoyos importantes para realizar actividades básicas de la vida diaria.
La valoración de la situación de dependencia parece una mera tramitación. Hasta no hace mucho esté era mi tratamiento: “rellene este formulario, tráigamelo firmado junto con un informe médico, la escala de Barthel y si hay sospecha de deterioro cognitivo el minimental (o cualquier otro que utilicen en su centro de salud); certificado de empadronamiento o convivencia con antigüedad; copia del DNI de la persona a valorar y su cuidador/a principal (esto ya es objeto de interpretación: ¿es la persona contratada, la hija…?); solicitud de abono por transferencia a nombre del o la solicitante y con su firma; certificado de los 5 años anteriores con el saldo a 31 de diciembre de las entidades bancarias, salvo de la Caixa, donde el o la solicitante y las o  los miembros de la unidad familiar tengan o hayan poseído capital mobiliario”. Esto último lo tiene hacienda y se lo pedimos a una persona de 87 años o en el mejor de los casos a sus hijas. Algunas están fuera pero cerca y otras bastante más lejos: Australia, Finlandia (esto es real). No puedo evitar poner la cuña del género ¿tienes un hermano por aquí…. y no podría encargarse él? a veces esto sirve.
Volviendo a la cuestión, me di cuenta que personas con necesidades de apoyo diario (diferencia entre necesito y quiero)  no eran reconocidas. Existía evidencia de esto porque les atendíamos desde el SAD (Servicio de Atención a Domicilio) y veíamos su evolución. Ésto entre otras cosas, es una de las ventajas de realizar seguimientos si bien es cierto que las Trabajadoras Familiares juegan un papel fundamental al estar en contacto directo y continuado con las personas atendidas.
Realizar una tramitación no era suficiente para garantizar el acceso al derecho. ¿qué más se puede hacer? o la diferencia entre tramitar e intervenir.

Para qué una valoración previa en atención primaria

Garantizar el acceso al derecho parece la cuestión fundamental y en algunos casos lo es. Sin embargo, todas las intervenciones sociales tienen como objetivo mejorar la calidad de vida. Estas palabras refieren a un constructo complejo donde podemos introducir diferencias como qué servicio lo usa (INE, INICO. etc.), el sentido profesional, la elaboración teórica de cada uno, los valores o principios que operan. Es importante hacer una referencia a ello:
En el ámbito de la dependencia, especialmente en mayores, podemos acordar que el concepto de calidad de vida gira sobre la idea de que las personas tienen una serie de habilidades sociales que les sitúan con una disposición ante su ciclo vital, con un estado de salud que condiciona la realización de actividades con más o menos autonomía e independencia en un contexto de relaciones íntimas de mutuo apoyo (familia) y otro más extenso –sociales- que evitan su aislamiento. Residen en una vivienda con unas características  de habitabilidad, equipamiento y accesibilidad; situada en un entorno  con servicios y accesible. Precisan de unos ingresos que les permitan cubrir sus necesidades, además deben proveerse de una serie de cuidados o en caso de no poder, que se los provean -cuidadora-.
En definitiva, la valoración de la dependencia sirve para reconocer los derechos de las personas en esa situación,  permitir el acceso a las prestaciones y a una intervención para solucionar problemas relacionados con el continuo de cuidados a la vez que tratar de garantizar unos niveles aceptables de calidad de vida en lo anteriormente señalado. Aquí podemos abrir otro debate relacionado con la toma de decisiones ¿aceptable para quién?
Por otra parte, ofrece en sus primeros pasos un espacio donde trabajar uno de los elementos de la comunicación que muy rara vez es tenido en cuenta de forma consciente: el vínculo como base fundamental de la relación de ayuda. Destacar que una de las cuestiones más importantes en la intervención social es el contacto, la relación, el mutuo reconocimiento. Los términos de esa ayuda los marca la normativa vigente y en especial el Artículo 25 de la Declaración Universal de Derechos Humanos:  "Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios [...]". Si esto no se cumple lleva a una intervención de alta intensidad (varios contactos semanales) hasta que se encauza el derecho para conseguir garantizarlo. Ocasionalmente puede acabar en fiscalía.

Proceso de intervención e instrumentos valoración 

Las valoraciones fallidas, provocan sorpresa y decepción. Además dejaban en una situación de cierta deriva a la persona y su familia.
Volvía a ir a su casa y hacía algunas de las preguntas que recoge el RD 174/11 en su anexo I: ¿puedes cortarte las uñas (de los pies y de las manos)? ¿te duchas o te calzas y vistes sin ayuda? ¿recoges y controlas la medicación? ¿puedes estar de pie un rato? etc. Señalar que estas preguntas del RD se desprenden de la CIF.  Como ejemplo está la cuestión de vestirse (Detalle-Ámbito-Conexiones) que la CIF lo define, con un lenguaje bastante descriptivo y de uso común, en el ítem d540 como:
 “llevar a cabo las acciones y tareas coordinadas precisas para ponerse y quitarse ropa y el calzado en el orden correcto y de acuerdo con las condiciones climáticas, y las condiciones sociales, tales como ponerse, abrocharse y quitarse camisas, faldas, blusas, pantalones, ropa interior, saris, kimonos, medias, sombreros, guantes, abrigos, zapatos, botas, sandalias y zapatillas. Incluye: ponerse o quitarse la ropa y el calzado y elegir una vestimenta apropiada”.
Las respuestas de las personas que habían solicitado la valoración, en la mayoría de los casos, por no decir todos, me ratificaba en la idea de que
efectivamente eran dependientes. Ocurría que el día de la valoración decían que podían hacer y llegaban a hacer ciertas cosas que no eran capaces de desempeñar de manera habitual, cotidiana y necesitaban apoyos una o varias veces al día (en esta segunda situación se suele reconocer la dependencia, pero quizá en un grado inferior).
Hace unos años comencé a usar un instrumento denominado calculadora del grado de dependencia. Esto supuso un antes y un después. Es una web que organiza y puntúa el RD 174/11 arrojando un resultado altamente fiable.

Ahora para la valoración de la dependencia sigo el siguiente proceso:
  • En primer lugar pido el informe médico y la escala de Barthel. Si da 65 puntos o menos hay grandes posibilidades de reconocimiento. Con valores superiores se va complicando el acceso al derecho, salvo que se pueda acreditar cierto deterioro cognitivo en cuyo caso se puede pedir el minimental u otros test similares para comprobar una posible alteración cognitiva. Con más de 65 puntos comento que quizá no merezca la pena solicitar la valoración de dependencia, pero inicio un seguimiento para ver la evolución del caso y volver a pedir el Barthel si lo estimo oportuno. Puede ser que la familia insista en la valoración en cuyo caso se inicia la solicitud.
  • Concertamos una entrevista en el domicilio con la persona a valorar y la cuidadora para pasar  calculadora del grado de dependencia y ver las posibilidades de acceso al derecho. En función del resultado, nuevamente oriento a la tramitación o no. Puede darse el caso de que la familia siga insistiendo, está en su derecho. A la cuidadora principal le animo a que esté en la valoración y aporte, si procede, su punto de vista sobre la realidad que viven en su día a día.
  • Si tiene posibilidades pido el resto de la documentación arriba indicada.
  • Periódicamente, según el momento de la gestión, consulto la web de servicios sociales del Departamento de Derechos Sociales. Semanalmente si se ha reconocido ya el grado de dependencia según la L.F. 1/2011 que establece el procedimiento para el reconocimiento del derecho en Navarra. 
  • Una vez valorado el caso económicamente y generado el Programa Individual de Atención (en adelante PIA) se procede a visita domiciliaria con la persona reconocida según el Artículo 29 de la Ley 39/06 que indica: "los servicios sociales correspondientes del sistema público establecerán un PIA en el que se determinarán las modalidades de intervención más adecuadas a sus necesidades de entre los servicios y prestaciones económicas previstos en la resolución para su grado, con la participación, previa consulta y, en su caso, elección entre las alternativas propuestas por parte del beneficiario y, en su caso, de su familia o entidades tutelares que le representen. No obstante lo establecido en el párrafo anterior, la determinación de la prestación económica por cuidados en el entorno familiar corresponderá a la Administración competente, a propuesta de los servicios sociales.". En la práctica dejamos a la familia que decida, la mayoría de las veces la prestación económica para cuidados en el entorno familiar. Se olvida el artículo 14.4 de la citada ley que dice: "el beneficiario podrá, excepcionalmente, recibir una prestación económica para ser atendido por cuidadores no profesionales, siempre que se den condiciones adecuadas de convivencia y de habitabilidad de la vivienda y así lo establezca su PIA.". 
  • Elaboración del informe social. En algunas ocasiones en el dictamen técnico del informe social he señalado que no se garantiza el cuidado, pese a ello se le reconoce y concede la prestación excepcional. 
  • Firma del PIA, por parte de la o el interesado o familiar y nosotras. ¿Qué ocurriría si no firmamos? probablemente que no le reconozcan el derecho. Nunca lo he hecho, aparece un dilema ético que no tengo resuelto, especialmente en lo relativo a la autonomía y la no-maleficencia.

Resultados

Este cuadro siguiendo el modelo de  Pilar Rodríguez de atención centrada en la persona extraído de la página 29 de la "Guía del Plan de Atención individualiza a Personas Mayores en Situación de Dependencia" Presenta de manera muy gráfica los elementos que operan en el continuo de cuidados.

Realizar una valoración previa permite hacernos una idea de las posibilidades de acceso al derecho y de la situación de la persona y su entorno. Esto nos puede llevar a la necesidad de realizar una valoración social más completa si vemos la necesidad de plantear una intervención a medio o largo plazo, o inmediata con sospecha de cierto desamparo o maltrato. Por lo tanto, vemos que está propuesta cumple también una función preventiva.
Verificar si la persona a valorar es excesivamente optimista o no realista en cuanto a sus desempeños en las actividades básicas e instrumentales de la vida diaria.
Establecer y trabajar el vínculo con la persona interesada y la familia, ofreciendo nuestro apoyo (información, orientación y asesoramiento).
En todos los casos se informa a la persona y familia sobre la posibilidad o no de acceder al derecho en función de la valoración realizada, orientando o no a continuar con  la valoración evitando gestiones innecesarias.
También permite descargar a la sección correspondiente de valoraciones innecesarias o sin posibilidad reconocimiento del derecho haciendo de filtro.
La intervención propuesta garantiza, en la parte que corresponde, el continuo de cuidados.

Casos prácticos

En los ejemplos podemos incluir la cuestión del lenguaje descriptivo (literal, objetivo), del interpretativo (subjetivo e impreciso, carente de datos). También podemos señalar la cuestión de la presuposición (que incluyo en un comentario de manera implicita -interpretativo-) y la proposición (que opciones hay frente a está presuposición que no siempre es real). Profundizar sobre esto da para otra entrada.
Una vez hecha una aproximación teórica, para ponerla en práctica se proponen cuatro ejemplos que recoge el propio RD 174/11 y que se completan con algunas características para hacer una valoración en grupo grande (la entrada se prepara para una sesión en un Master) con dos voluntarias o en por grupos de tres personas: persona valorada, valoradora, y observador y que roten si hay tiempo para luego comentarlo:
Pág. 18636 del BOE núm. 42, de 18 de febrero de 2011.
Ejemplo 1
JM, mujer de 83 años que, según los informes médicos aportados, padece demencia, hipertensión e hipercolesterolemia. A la hora de las comidas la persona requiere frecuentemente que se le indique que debe sentarse en la mesa para comer. Una vez está sentada ante la comida servida, la persona come por sí sola los alimentos servidos. No puede cortarse las uñas, ni lavarse el pelo, ni pedir una cita médica, ni realizar desplazamientos a lugares desconocidos o conocidos pero lejanos. Además necesita supervisión en varias tareas como tomar la medicación, organizar el tiempo libre, hacer la compra, etc.

Ejemplo 2
AM, hombre de 23 años que según los informes médicos aportados, discapacidad intelectual, con un reconocimiento oficial de grado de discapacidad del 65 %. No presenta limitaciones físicas de ningún tipo.
Su madre explica que no le gusta que salga sólo de casa porque tiene miedo de que le pase algo malo. No obstante, algunas veces sale sólo a comprar a varias tiendas cerca de casa. Hasta el año pasado estuvo asistiendo en un centro ocupacional al que acudía sólo, después de que los educadores le planificaron la ruta en trasporte público desde su casa al centro y le acompañaron las primeras veces para que él no se perdiera.
No puede pedir citas médicas, ni controlar la medicación, ni hacer desplazamientos en entornos desconocidos, ni decidir sobre la alimentación, o relaciones con desconocidos, o seguir hábitos de higiene personal, ni gestionar el dinero,
Además necesita supervisión y mucha ayuda en varias tareas como, limpiar la casa y la ropa, hacer la compra, etc.
Ejemplo 3:
RM, hombre de 46 años con diagnóstico de esquizofrenia residual y parkinson. En el informe de salud aportado se indica que el paciente no padece ni alucinaciones, ni delirios. Además se refiere acinesia (pérdida o cesación del movimiento) más la presencia de efectos anticolinérgicos secundarios a medicación (Confusión. Desorientación. Agitación, etc.). En el informe constan temblores que afectan a las actividades de la vida diaria.
En la entrevista el solicitante manifiesta un discurso organizado en el que refiere que come de forma compulsiva y exagerada. Su esposa nos lo confirma. También nos dicen que pasa todo el día en la cama y apenas se mueve. Nadie de la familia impide que la persona se comporte de esta manera por lo que no sabemos si se pondría agresivo en caso de que alguien no le dejara comer compulsivamente. En el informe médico no constan conductas agresivas.

Ejemplo 4:
LR, mujer de 87 años. El informe de salud remite artrosis y reumatismo.
La solicitante camina sola con la ayuda de un bastón para ir al comedor y al servicio. Para ducharse necesita que alguien la sostenga al entrar y salir de la bañera, no puede secarse por sí misma desde la rodilla a los pies, no puede agacharse, precisa ayuda para vestirse, calzarse. Se lava diariamente las manos y la cara sin ayuda de otros. No sale de casa sin ayuda de una vecina puesto que vive en un tercero sin ascensor, ella es la que le hace los recados. Tiene miedo de caerse por las escaleras. No puede caminar distancias muy largas porque se cansa. Cuando tiene que ir al médico toma un taxi.

martes, 20 de marzo de 2018

Primero derechos. El principio de la intervención social I

Para celebrar nuestro día: ¿Qué hace una Trabajadora Social?

Introduzco la entrada con la distinción: estructura y función. La primera como partes de un todo organizadas para conseguir un fin mediante el desarrollo de una actividad. Es curiosa la dualidad de esta entrada con la función de presentar y ordenar una invitación para participar en una sesión de la UPNA con alumnas de 1º de Trabajo Social sobre la pregunta ¿qué hace una Trabajadora Social?, como si todas hiciéramos lo mismo.

Una duda inicial me surge: ¿en qué ámbito temporal?: un día, una semana, un mes, un año, varios años. Y otra, ¿ con qué conecto la pregunta: norma, profesión, sector, usuarios/as, servicios, departamento,....?

La interrogación que da pie a la entrada parece sencilla, pero la respuesta es compleja y extensa.
Opto por iniciarlo con algo que me parece fundamental y no sé si todas lo tenemos claro:
¡¡¡ PRIMERO DERECHOS !!!
Permitid que me explique, la Ley Foral de Servicios Sociales de Navarra reconoce derechos subjetivos. Determinados servicios o prestaciones que la persona, sujeto de intervención, puede exigir. Por lo tanto, esta es la primera función a cumplir en la estructura del sistema de Servicios Sociales, donde trabajo (probablemente las compañeras de Salud puedan decir algo muy parecido).

En nuestro sistema esta facultad se reconoce en la Cartera de Servicios Sociales de Ámbito General en forma de prestaciones garantizadas, aunque también están las no garantizas que dependen de la disponibilidad presupuestaria. La Cartera se divide en 9 apartados: Atención Primaria, Dependencia, Personas Mayores, Discapacidad, Enfermedad Mental, Exclusión Social, Menores, y Violencia de Género.

El sistema público de Servicios Sociales de Base es la puerta de acceso y dependemos de las entidades locales, ¿más de 40 puertas de acceso!. En definitiva, son los encargados de garantizar la consecución de esos derechos.

Con todo esto ¿qué hace una trabajadora social?

En Navarra, extensibles las funciones al ámbito estatal, tenemos un Decreto Foral que regula las prestaciones que damos y podemos resumir en:
  1. Acogida: contacto inicial (referencia o vínculo), valoración demanda y primera respuesta.
  2. Orientación social y asesoramiento: escucha y ayuda para revisar la demanda, valorar alternativas y apoyo en la toma de decisiones.
  3. Valoración social: identificar  necesidad asociada a la demanda mediante la recogida estructurada de información para descubrir las necesidades y su priorización. Es preciso tener en cuenta también las potencialidades de la persona valorada donde apoyar la intervención.
  4. Diagnóstico social: dictamen profesional que facilita establecer la hipótesis de trabajo y los objetivos, un pronóstico o posible evolución de la situación valorada y un juicio técnico.
  5. Intervención, acordada con la persona, a veces también la familia, con etapas y posibles alternativas (diagrama de Gantt), ha de incluir seguimiento (visitas domiciliarias, entrevistas u otros contactos) y evaluación (proceso y final).
También tenemos otro Decreto Foral el 6/2011, de 24 de enero, que regula el profesional de referencia de servicios sociales de Navarra, poco conocido, a mi juicio. En su artículo 4. establece las funciones, aunque no exclusivas del Trabajo Social, me gusta y encaja como planteamiento inicial:
  1. Informar, orientar y asesorar sobre los recursos y prestaciones de los sistemas de protección social.
  2. Informar de los derechos y deberes de las personas usuarias de los servicios y centros de servicios sociales y sobre todas las cuestiones referidas a la organización y funcionamiento de los mismos.
  3. Elaborar el Plan de Atención Individualizada, coordinando y dando coherencia a las intervenciones planificadas por el equipo interprofesional y teniendo en cuenta la elección de la persona usuaria y la familia.
  4. Realizar el seguimiento, la supervisión y evaluación del Plan de Atención Individualizada y modificar dicho plan introduciendo los cambios realizados por el equipo multiprofesional.
  5. Ser el interlocutor principal para la persona, familia y profesionales del sistema de servicios sociales y de otros sistemas de protección social.
Además de la estructura normativa que nos obliga. Nuestro código deontológico establece las funciones: información, investigación, prevención, atención directa, promoción e inserción social, mediación, planificación, gerencia y dirección, gestionar servicios y programas, evaluación, supervisión, docencia y coordinación.

Más allá de la estructura académica cuya función es formar y de la estructura normativa con la función de obligar, y la deontológica con la función de compromiso ético con el desempeño profesional. Vamos con la realidad de la estructura de intervención con personas y grupos, también en la comunidad  proporcionando recursos y prestaciones. Describamos un día normal (diferenciando los elementos de la comunicación donde normalmente se olvida la relación que surge en el encuentro y la fundamental distinción entre lenguaje descriptivo e interpretativo). Se puede establecer la siguiente secuencia habitual:
  1. Al llegar al trabajo y después de quitar la alarma lo primero es encender el ordenador.
  2. Abrir agenda de papel, para mi hace las veces de cuaderno de campo (uso una agenda tamaño folio).
  3. Abrir SIUSS y excels varias (horarios SAD, fichas de caso, etc.).
  4. Organizar día.
  5. Atenciones: Problemas, dificultades, limitaciones.
    1. Cliente (usuario, ciudadanía) interno, externo, otros (responsanbles políticos, otras
      instituciones, etc).
    2. Gestiones telefónicas, telemáticas, entrevistas, visitas domiciliarias, grupos (menos habitual en mi caso, una pena) , contactos o coordinación con otros profesionales.
    3. Atender demandas, traducirlas a necesidades. Distinguir entre necesito y quiero (quizá añadir qué le gustaría). ¿Qué le ocurre?
    4. Valoración Social (Qué, Xq, Xaq, sentido de dirección), razones (valor), objetivos. En casos donde son previsibles intervenciones a medio o largo plazo.
    5. Diagnóstico: juicio técnico, resumen valoración.
    6. Propuesta de intervención, acordada con la persona y buscando su implicación.
    7. Registros: SIUSS,web de servicios sociales (GAD, Tramita) y demás.
  6. Otras tareas en ámbito temporal más amplio pero incluido en las rutinas de trabajo: financiación del servicio, innovación (creación de recursos, tecnologías, etc.), investigación, indicadores sociales (económicos, demografía, gestión del servicio, otros). Tener en cuenta preguntas como: quién me contrata, por qué me contrata, diferenciándola del para qué, de dónde sale nuestro sueldo, que necesidades meso o macro sociales precisa mi zona, cómo las cubro, de dónde saco el dinero, ¿se garantiza su continuidad y sostenibilidad, son anuales, plurianuales?

Probablemente me deje algunas cosas, ¿se te ocurren más?, puedes citarlas en comentarios

Habrá una segunda parte en próximos días. Hoy quiero celebrar nuestro día y felicitar a todas y todos los que vivimos, sentimos, defendemos y reivindicamos nuestra profesión. Un fuertísimo abrazo a las compañeras y compañeros Trabajadoras Sociales y a las personas por las que existimos.





miércoles, 28 de febrero de 2018

El fin justifica los medios, un ejemplo "raro" de intervención. Hay que intentarlo


La creatividad y la adaptación a situaciones cambiantes es una máxima en la intervención social. Innovación dinámica.

Desde hace algunos años atendemos desde el Servicio de Atención a Domicilio (en adelante SAD)  a María y a José, dos nombres ficticios ligados a mi origen cristiano.

Hace ya años que superaron los 80 años, la cuarta edad. Ella, algo más joven padece deterioro cognitivo que nadie se atreve a nombrar pero es compatible con varios. Cuando no te diriges a ella, y sigues observándola, ella con un leve movimiento de cabeza hacia delante y atrás repite la misma palabra como un mantra inacabable: “aquí, aquí, aquí,…..” como queriendo dejar claro su preferencia de mantenerse en su casa, la que tantos esfuerzos les costo a ambos.

La saturación del SAD en mi Mancomunidad y en el resto de servicios, limita las horas de atención no a las 2 diarias tradicionales, sino a las que marca la Resoluciónde 13 de julio de 2012, de la Secretaría de Estado de Servicios Sociales e Igualdad, por la que se publica el Acuerdo del Consejo Territorial del Sistema para la Autonomía y Atención a la Dependencia para la mejora del sistema para la autonomía y atención a la dependencia. 

Sin embargo, ni las 70 horas mensuales que garantiza está resolución pasan de ser un simple apoyo complementario a una estructura de cuidados más amplia y continua, normalmente garantizada por la familia, aunque incluya la contratación de otros apoyos (internas, personas por horas, Centros de Día, etc).

El matrimonio vive en una zona rural donde no es sencillo disponer de apoyos formales que presten los cuidados y menos con un mínimo de formación. La enfermedad de María la hace ser especialmente desconfiada, máxime cuando ve como una “extraña” se mete en el baño a solas con su marido, luego lo ducha y, para colmo, le baja los pantalones varias veces al día enredándole por la entrepierna….

Desde luego esto no es lo que parece. Os cuento.


La familia de María y José vive a unos 50 km. Han contratado varias personas que complemente la atención del SAD y los cuidados que ellos mismos prestan por turnos. A todas las rechazó salvo a las Trabajadoras Familiares y otra persona que introdujimos a través del Empleo Social Protegido y que María identificaba con el Servicio Social.

Teniendo en cuenta estos antecedentes, junto con la familia acordamos que en la nueva contratación las dos primeras semanas fuera junto a la Trabajadora Familiar con el mismo horario y funciones. Fui a presentarla como una nueva compañera del SAD que iba a ampliar la atención ligándolo a la reciente valoración de la situación de dependencia y a la ayuda económica a personas dependientes para que permanezcan en su domicilio y apoyo a las personas cuidadoras. Después se comenzó a quedar hasta la hora de comer y un rato por las noches. María, enferma pero no tonta, le pregunta: “tú por qué no tienes bata cómo las otras”. Valorado el tema en el equipo del SAD, y a petición de la familia, prestamos una bata a la "nueva compañera". En una alarde de dramatización fui al domicilio cuando estaba ella y se la entregue al grito de “por fin han llegado las batas, aquí tienes la tuya”.

No obstante todavía estamos en el proceso de aceptación. No está siendo sencillo pese a trabajar al unisono SSB, Centro de Salud (derivación a centro especializado -ingreso temporal-), Familia y Persona Contratada. Estamos en pleno proceso, si no culmina con éxito  mucho me temo  que la opción siguiente será la salida del domicilio.

Esto lo relaciono con un artículo que he leído recientemente donde señala que 
“... existen límites en las posibilidades de la intervención social para subvertir las condiciones de pobreza, exclusión y desprotección con las que trabajamos...”  (Montagud , 2018;162).
 Por muy buen planteamiento de intervención que hagamos en un caso no somos infalibles.
¿Alguna propuesta alternativa?

Montagud Mayor, X. (2018). Sobre los límites de la intervención de los servicios sociales. Cuadernos de Trabajo Social, 31(1), 153-164.

No Es Importante Intervenir, Lo Nuestro es Tramitar y Otras Pérdidas de Sentido

La compañera Cristina @ crisramonca escribió en twiter el pasado  29 jun.: "¿Y si los y las trabajadores sociales saliéramos de nuest...