viernes, 27 de octubre de 2017

PONER EN SITUACIÓN, DEL DESEO A LA NECESIDAD Y VUELTA.

PONER EN SITUACIÓN, DEL DESEO A LA NECESIDAD Y VUELTA:
Lo que mejor nos prueba los verdaderos sentimientos y creencias de la gente no son sus palabras, sino sus actos. “ (Cialdini, 1990).
Luisa tiene algo más de 70 años, hace poco quedo viuda. El miedo asalto su vida junto a una sensación de soledad. Problemas físicos dificultan su movilidad, limitan y condicionan su independencia  agravando su sentimiento de inseguridad. Inicialmente esto parece ser la mayor dificultad.
Su único hijo, por cuestiones laborales, vive a 50 km e invita a su madre a vivir con él. En un primer momento todo va bien. La vida de Luisa paulatinamente va estabilizándose y retomando el sentido vital. 
Sus necesidades están cubiertas, sin embargo, no termina de llegar la sensación de completa tranquilidad, de descanso.
Un sentimiento de angustia va creciendo en ella, algo íntimo, secreto, inconfesable. Aparecen pequeños conflictos  en la convivencia, sutiles reproches disfrazados de insinuaciones veladas, imperceptibles. Poco a poco el ambiente se va enrareciendo hasta hacerse insoportable para Luisa.
Su único hijo, ocupado en la vorágine cotidiana, ni siquiera sospechaba que ese día al llegar a casa una nota sobre la cama le despedía de su madre. Algo frío, abrupto, indiferente, para él desagradecido.
Luisa regresa a su casa del pueblo, sola. Reaparece el miedo, la sensación de soledad, las limitaciones y la necesidad de apoyo diario. Vuelve a intervenir el servicio social como sistema complementario de protección social. 
La situación es clara, una vez cubiertas las necesidades básicas y de seguridad  aparecen las de pertenencia y afecto, tenía una techo, calor, alimentación, cuidados médicos, etc. Sin embargo, Ella sentía que no tenía, su hijo asegura que se lo daba. Aparece la cuestión principal: su mundo relacional, un "objeto" olvidado de la intervención social.
Convivir implica interrelación, entenderse. Inicialmente Luisa quería atención domiciliaria, valoración de la discapacidad, revisión de la dependencia, teleasistencia. El futuro presenta delicadas intervenciones quirúrgicas con pre y postoperatorios complejos, donde precisará apoyo las 24 horas. Después de valorar la situación, salvo la teleasistencia, todo queda en un segundo plano.
Ella dice querer estar sola. En mi opinión, sólo quiere avisar a su hijo de lo que necesita más allá de lo evidente: sentirse querida, útil, acompañada y acompañante.
Descartada atención residencial, empecé por la teleasistencia, su parte burocrática. Esto permitió entrar en la cuestión de lo que le gustaría a Luisa y lo que necesita a corto y medio plazo son cosas diferentes. Para una gestión sencilla necesitaba recurrir a su hijo. 
Para tomar conciencia de la situación han sido necesarias tres visitas domiciliarias (entrevistas aproximadamente de una hora cada una), un trabajo paralelo con su hijo (tfno., wasap, mail) y el apoyo de tres personas de referencia, significativas para madre e hijo.
Él también necesita a su madre y desea cuidarla, ahí está la complementariedad. En lugar de mirar el desencuentro, lo que no se dan, traté de poner el foco en el encuentro, en lo que se dan y, yendo más allá, en sus necesidades y deseos futuros: un acuerdo explicito para la convivencia, basado en la relación mutua, conocerse, redescubrirse, reconocerse. 
El objetivo de la intervención era poner en situación. Tomar conciencia de ella, de los apoyos necesarios a futuro y las diferentes alternativas para atenderla (temporada con su hijo, ingreso temporal en residencia, interna, organización cuidados vecinales, u otros).
Hubiera sido bonito un final del tipo: vivieron juntos y felices y comieron perdices. No es tan sencillo, viven cada uno en su casa. El hijo mantiene el contacto que su madre le devuelve con tensión y culpándole de su propia huida, cada vez se alejan más y más se necesitan. No se aceptan, pero ese futuro de operaciones les volverá a juntar, aunque dudo que para siempre.





"Si sigues haciendo lo que siempre has hecho,  seguirás siendo lo que siempre has sido... nada  cambia a no ser que tu hagas que cambie". Es  una frase recogida en los primeros 6 segundos y  los últimos 8 de este trailer. Recoge la idea principal de esta  película que  ilustra duramente esa afirmación. Algo realmente útil en intervención social.

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